
Mirador do Santo: el lugar desde el que A Illa se entiende mejor
A Illa de Arousa se suele descubrir a ras de suelo, caminando junto al mar, recorriendo sus playas, pasando por los puertos o siguiendo alguno de sus caminos. Sin embargo, hay un lugar desde el que todo empieza a encajar de otra manera.
El Miradoiro Con do Forno, conocido popularmente como Mirador do Santo, se encuentra en el punto más alto de A Illa de Arousa, a 63 metros de altitud. No parece una altura especialmente impresionante hasta que llegas arriba y recuerdas que estás en una isla prácticamente llana, pero desde allí gran parte de A Illa queda delante de ti.
O Con do Forno, mucho antes de mirar las vistas
El propio nombre ya nos cuenta algo del lugar. En A Illa, los grandes bloques y formaciones de granito reciben tradicionalmente el nombre de cons, una parte muy reconocible del paisaje que aparece tanto en la costa como en el interior de la isla.
O Con do Forno es uno de ellos y, por su altura, se convirtió en uno de los puntos de referencia de A Illa. Para llegar a la parte superior hay que subir entre las propias formaciones de granito y, una vez arriba, aparece una panorámica muy diferente a la que tenemos cuando recorremos la isla desde sus calles, ya que desde este punto podemos verla casi como un mapa.

Una isla de siete kilómetros cuadrados delante de ti
Desde el Mirador do Santo se distingue buena parte del núcleo urbano, el puente y diferentes puntos de la Ría de Arousa. En días despejados, la vista alcanza hacia Vilagarcía de Arousa, Vilanova de Arousa, Cambados y O Grove, mientras que desde la parte posterior, en la zona conocida como Con da Grañeira, la perspectiva cambia hacia la Serra do Barbanza.
Precisamente ahí está lo interesante del mirador. Desde abajo es fácil pensar en cada lugar de A Illa por separado: una playa por aquí, O Xufre por otro lado, Carreirón al sur, el puente, las casas y los caminos que conectan cada zona. Desde arriba, en cambio, descubres lo cerca que está realmente todo y entiendes mejor por qué el mar está tan presente en la vida de la isla, ya que, mires prácticamente hacia donde mires, termina apareciendo la ría.

Las chimeneas también cuentan una historia
Hay otro detalle en el que merece la pena fijarse: entre las casas todavía pueden distinguirse antiguas chimeneas relacionadas con las fábricas de conserva que funcionaron en A Illa. La propia información turística municipal destaca esta imagen desde Con do Forno porque permite observar una huella del pasado industrial de la localidad.
Hoy pueden parecer simplemente estructuras que sobresalen entre los tejados, pero hubo un tiempo en el que formaban parte de una importante industria conservera estrechamente vinculada al pescado que llegaba desde la ría. Desde el mirador conviven así varias A Illas al mismo tiempo: la marinera, la industrial, la residencial y la que actualmente conocemos también como destino turístico, todas dentro del mismo paisaje.

¿Y por qué se llama Mirador do Santo?
Aunque el lugar es O Con do Forno, mucha gente simplemente lo conoce como O Santo debido a la gran imagen del Corazón de Jesús que se encuentra en la parte más alta. La escultura fue instalada en septiembre de 1962 y se realizó con piedra procedente de canteras de Noia.
Debido a sus dimensiones, se construyó en cinco piezas: la parte inferior, el torso, la cabeza y los dos brazos. Con el paso del tiempo, la figura terminó dando al lugar su otro nombre, por lo que todavía hoy puedes escuchar las dos formas, Miradoiro Con do Forno y Mirador do Santo, para referirse al mismo punto.

El mejor lugar para entender dónde estás
Hay miradores a los que subimos simplemente para hacer una fotografía, pero O Santo tiene algo más. Desde aquí puedes localizar el puente que desde 1985 conecta A Illa con Vilanova, observar cómo las casas ocupan el territorio, distinguir las antiguas chimeneas conserveras y comprobar lo cerca que se encuentra una costa de la otra. Más allá aparecen los municipios que rodean la ría y, hacia el otro lado, las tierras del Barbanza.
Si acabas de llegar a A Illa de Arousa, puede ser un buen lugar para empezar a conocerla, y si llevas años recorriéndola, probablemente también merezca la pena volver. Desde abajo conocemos sus calles, playas y caminos; desde O Santo entendemos cómo encaja todo.

