
Samaín y Difuntos en A Illa de Arousa: una tradición que sigue llamando a las puertas
Cuando termina octubre, Galicia se llena de calabazas, historias de miedo, magostos y celebraciones de Samaín. Pero en A Illa de Arousa hay una tradición que espera un poco más.
Cada 2 de noviembre, Día de Difuntos, los niños y niñas de la isla salen a recorrer casas y comercios para pedir una pequeña limosna en recuerdo de quienes ya no están.
La frase cambia ligeramente según a quién escuches. El propio Concello recoge “unha esmoliña polos difuntiños que van alá”, mientras que en la memoria popular y en diferentes testimonios aparece también la conocida “unha limosniña polos difuntiños que van alá”. Lo importante es que, generación tras generación, la costumbre continúa viva.
Samaín y Difuntos en Galicia
El Samaín que celebramos actualmente en Galicia está estrechamente relacionado con las tradiciones alrededor de Todos los Santos y el Día de Difuntos.
Conviene, eso sí, no simplificar demasiado su historia. El Consello da Cultura Galega explica que la celebración denominada actualmente Samaín fue revitalizada en Galicia durante las últimas décadas, especialmente gracias al movimiento de recuperación impulsado desde Cedeira. Al mismo tiempo, en diferentes lugares de Galicia sí existían desde mucho antes costumbres relacionadas con estas fechas, como tallar calabazas, recordar a las ánimas o contar historias vinculadas con los muertos.
Por eso no hace falta plantearlo como una competición entre Halloween y Samaín. Resulta mucho más interesante conocer las tradiciones que existían aquí y observar cómo algunas han conseguido sobrevivir y transformarse.
A Illa de Arousa tiene una especialmente bonita.
El 2 de noviembre: el día de pedir en A Illa
El Concello de A Illa de Arousa incluye expresamente esta costumbre entre las tradiciones del municipio. Cada 2 de noviembre, la rapazada sale a la calle y visita casas y establecimientos pidiendo por los difuntos. A cambio recibe dulces, fruta, regalos o aquello que cada persona haya preparado.
Y no hablamos únicamente de una tradición recordada por nuestros abuelos.
En noviembre de 2025, Faro de Vigo volvió a documentar a los niños recorriendo A Illa durante el Día de Difuntos. Entre lo que recibían había golosinas, fruta, material escolar e incluso latas de conserva.
La tradición también está documentada bastante antes. Una crónica local de 2008 ya describía a grupos de niños saliendo con sus bolsas durante toda la mañana y señalaba las castañas, los caramelos y los pequeños bollos preparados por panaderías de la isla como parte habitual del día.
Las recompensas han ido cambiando.
La costumbre de llamar a la puerta, bastante menos.
¿Nuestro particular “truco o trato”?
La comparación es inevitable: niños que van de casa en casa, dicen una frase y reciben algo a cambio.
Pero llamarlo simplemente “el truco o trato gallego” sería quitarle buena parte de su interés.
En A Illa no se pide a cambio de evitar una travesura, sino en nombre de los difuntos. La propia tradición está vinculada al 2 de noviembre y al recuerdo de las ánimas.
Además, la costumbre de pedir por los muertos no fue exclusiva de A Illa. Existen testimonios de prácticas semejantes en otros lugares de Galicia, aunque aquí ha conseguido mantenerse con una continuidad especialmente visible.
Eso es precisamente lo que la hace interesante.
No necesitamos buscar demasiado lejos una tradición relacionada con estas fechas porque cada año sigue ocurriendo delante de nuestras puertas.
Una tradición que ha sabido cambiar sin desaparecer
Lo que reciben los niños hoy no es necesariamente lo mismo que recibían hace décadas. En diferentes testimonios aparecen castañas, patatas, mandarinas, pan o pequeñas cantidades de dinero; actualmente son mucho más habituales las chucherías y los pequeños regalos.
Y no pasa nada.
Las tradiciones vivas cambian porque también cambia la gente que participa en ellas.
Lo importante es que cada 2 de noviembre vuelve a repetirse el mismo gesto: los niños preparan sus bolsas, recorren A Illa, llaman a las puertas y recuerdan una frase que también dijeron generaciones anteriores.
En unos días en los que resulta muy fácil quedarse únicamente con disfraces, calabazas y fiestas de Halloween, el Día de Difuntos de A Illa de Arousa nos recuerda que aquí también tenemos nuestra propia manera de celebrar estas fechas.
Una mucho más sencilla.
Una bolsa, una puerta y unas pocas palabras:
“Unha limosniña polos difuntiños que van alá”.

