Un viaje a través del tiempo

HISTORIA DE LA ISLA DE CORTEGADA

La historia de la isla de Cortegada  nos relata la importancia que tiene esta isla debido a su situación estratégica en nuestra A Ría de Arousa. Desde que se tiene constancia de su existencia, podemos resumir, a grandes rasgos, el paso de la isla de manos de vikingos a la Casa Real Española, hasta llegar a ser, hoy en día, parte del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia.

  • Edad Media: Cortegada se convierte en el puerto base de los invasores. Gracias a si situación, podían instalar aquí sus campamentos para dirigirse hacia Santiago y saquear la riqueza originada por el descubrimiento del sepulcro del Apóstol.
  • 1334: Relacionada con el clero, se construye la capilla de la Virgen de los Milagros, a la cual era común que se peregrinase para implorar sanación.
  • 1652: Se traslada la capilla desde el poblado a la entrada en la isla, alejándola de las viviendas y evitando así que los peregrinos contagiasen a los vecinos de Cortegada.
  • 16 de Julio de 1910: Tras un largo proceso de compra y expropiaciones de las propiedades de Cortegada, se firma la escritura de cesión de la isla al Rey Alfonso XIII. Pero como la Casa Real opta por el palacio de la Magdalena, en Santander, la isla se quedó como coto de caza del rey.
  • 1931: Durante la II República el Estado se hizo con la isla.
  • 1958: D. Juan de Borbón recuperó la propiedad.
  • 1978: La isla fue vendida a una inmobiliaria con fines urbanísticos. Los defensores de una Cortegada para el pueblo logran paralizar el proyecto.
  • 2002: Cortegada se incluyó en el Parque Nacional.
  • 2007: La Xunta compra la isla, pasando a ser Cortegada pública y accesible para todos.

CORTEGADA, BASE PARA LAS CONQUISTAS VIKINGAS

La historia de la isla de Cortegada, conocida por los romanos como Corticata, nos muestra que, aunque se tratase de una isla relativamente pequeña, fue un enclave esencial de nuestra biografía. Si queremos contrastar con restos la presencia de otras civilizaciones nos tenemos que ir a la época romana. Pues se encontraron ánforas romanas en las aguas del archipiélago de Cortegada, aunque esto no esclarece si fue de paso o estuvieron asentados en la isla.

En las invasiones vikingas, A Ría de Arousa era conocida por los sarracenos, que también estaban conquistando la península, como Maalahmar. El significado no es otro que agua roja, y puede deberse a la marea roja que conocemos actualmente.

 

Pero si hubo una civilización que marco el rumbo de Cortegada fueron los barbaros. Tenemos que hacer referencia a la importancia que supuso, y la riqueza que generó, el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago. Esto despertó el interés de los pueblos nórdicos que, a través del río Ulla, buscaban llegar a Santiago para hacerse con su botín. Y al encontrarse Cortegada en la boca del río, tenían la posibilidad entrar con sus navíos por A Ría de Arousa y asentar su campamento en la isla de Cortegada. De este modo, podían subir a Santiago y regresar para escapar por la ría con los tesoros sustraídos a la iglesia.

Olaf Haraldsson, de pirata a rey y santo

Fueron múltiples las invasiones vikingas en Galicia que utilizaban A Ría de Arousa como puerta de entrada, desde Witingur hasta Olaf. Este último destaca de los demás por tratarse de un pirata que, al regresar a tierras noruegas tras sus conquistas y saqueos, fue nombrado rey. Además, y tras su periplo por Europa, se convirtió al cristianismo, siendo uno de los miembros más destacados del cristianismo escandinavo, convertido en santo y patrón de Noruega. Un camino paralelo y símil al del Apóstol Santiago, que comparte con Olaf su paso por las aguas de Cortegada, aunque este lo hizo ya en muerte para ser sepultado en tierras compostelanas. De hecho, este tramo que realizó el cuerpo del apóstol está reconocido como parte del Camino de Santiago, siendo el Camino Mar de Arousa.

Se consideró a Olaf un vikingo sanguinario y destructor, pero no fue el único. Antes y tras su entrada en Galicia en 1014, se dieron otras invasiones que azotaron al pueblo gallego, como por ejemplo la llevada a cabo por Ulf, un conde danés que vino acompañado por su sequito de piratas para hacerse con las riquezas de las tierras gallegas. Una multitud de conquistas que vivieron su época de gloria y que, tras ellas, dieron paso al asentamiento de un poblado de campesinos que subsistían en Cortegada.

CORTEGADA, PROPIEDAD DE LA IGLESIA

Desde su construcción, a principios del siglo XIV, la capilla de la Virgen de los Milagros se convirtió en un punto clave para la sanación de los devotos. Y es que la isla de Cortegada, que por entonces estaba en manos del Iglesia, fue un punto de interés para los peregrinos que buscaban la sanación de sus males. Llegó a ser tal la presencia de fieles enfermos que se trasladó la capilla a otra zona de la isla, junto a donde hoy en día encontramos el pantalán de entrada a Cortegada. El motivo no fue otro que el de evitar los contagios, pues la capilla estaba junto a la aldea de Cortegada. Incluso se construyó un hospital lazareto junto a la capilla para dar atención a los enfermos.

Los pobladores de Cortegada se convirtieron en arrendatarios que tenían que dar parte de sus cosechas al clérigo. Se autoabastecían, pues salir de la isla era imposible en muchas ocasiones, aunque la distancia hasta Carril sea relativamente corta. Tenían ganado, labraban las tierras, producían leña para las viviendas, pescaban. Realizaban todo tipo de trabajos que le ayudasen a vivir sin la necesidad de pasar al otro lado.

Los vecinos de Cortegada podían cruzar a pie por el conocido “Camiño dos carros”. Y es que cuando se producía una fuerte bajamar, quedaba totalmente descubierta la lengua de arena en la que hoy se encuentran los parques de cultivo de la almeja de Carril, de modo que se podía pasar con carruajes para coger víveres.

 

Fue un pueblo muy arraigado a la isla de Cortegada que vivió sus últimos días con las pretensiones de hacer de Carril un enclave turístico capitaneado por el proyecto de construir el palacio vacacional del rey Alfonso XIII a principios del siglo XX en la propia Cortegada.

CORTEGADA PARA EL REY

San Sebastián era la prueba del beneficio que generaban las estancias de la Casa Real. Por ello, y con el fin de convertirse en el destino de veraneo de los reyes, se dieron nuevas ofertas para las vacaciones de la familia real, entre las que se encontraban la Magdalena en Santander y Cortegada en Pontevedra.

Fueron las personalidades más importantes e influyentes de Vilagarcía de Arousa las que crearon una comisión para sacar adelante este plan bajo el lema “Cortegada para el Rey”. Uno de los pasos a seguir fue la expropiación de Cortegada. Sobre este tema hay diversas voces. Se dice que algunos vecinos donaron sus tierras al Rey de forma desinteresada. Otros cambiaron sus propiedades en Cortegada por otras en Carril, dejando sus hogares en la isla para vivir en la península y conseguir una mejor calidad de vida. Pero también hay quienes hablan de coacciones para dejar sus casas y tierras en manos de las autoridades y que estos pudiesen sacar adelante su proyecto. No se sabe con certeza cual es la versión real, lo que si se sabe es que, en 1910, la isla de Cortegada fue donada a Alfonso XIII.

Como condición del rey, la donación de la isla de Cortegada se hace a nombre de Alfonso XIII de Borbón y Habsburgo, a título personal, y no a nombre de D. Alfonso Rey, formando parte de los bienes de la corona.

 

Aunque el Rey Alfonso XIII llegó a visitar la isla de Cortegada para su donación, finalmente no construyó aquí su palacio, siendo el Palacio de la Magdalena en Santander escogido para pasar su veraneo familiar. De este modo, Cortegada quedó como su coto de caza privado, a la merced de los guardas que velaban por la isla ante su ausencia.

CORTEGADA, PARQUE NACIONAL DAS ILLAS ATLÁNTICAS DE GALICIA

Tras la donación al rey Alfonso XIII, la isla de Cortegada paso por diversas etapas que dieron como resultado su integración dentro del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia.

Si bien, durante la República Española, la isla paso a manos del Estado en 1931 con el exilio del soberano, los Borbón la recuperaron en 1958. Ante el desinterés propio por el terreno, el monarca heredero, D. Juan de Borbón, decide venderla a la inmobiliaria santiaguesa Cortegada S.A. en 1978. Esta, siguiendo el ideal que en su día provocó la donación al rey, tenía un proyecto de urbanización enfocado al turismo de lujo.

Un plan que no consiguió alcanzar, pues el pueblo se negaba a ver convertida su Cortegada en otra isla de A Toxa, llena de casas opulentas, campos de golf y servicios de lujo para unos pocos pudientes.

Deseaban conservar Cortegada como el recurso natural e histórico que era y es.

Y esta ferviente oposición te permite, hoy en día, visitar la isla de Cortegada tal y como la conoces. Alcanzaron frenar el proyecto, siendo el mayor paso hacia su conservación la integración del archipiélago de Cortegada dentro del Parque Nacional das Illas Atlánticas de Galicia en el año 2002. El último paso fue la desprivatización de Cortegada, con la adquisición por parte de la Xunta de Galicia en el año 2007, convirtiéndose así en un espacio público.

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